jueves, 19 de abril de 2018

“Tempus fugit”; y nosotros, con él.

LA OPINIóN |NDISCRETA 
Melanie Belmonte

Melanie Belmonte | LA OPINIóN |NDISCRETA

La progresiva y voraz deshumanización de la actual sociedad idiocrática, conforma buena parte de la distopía que nos rodea. Fagocitándose a sí mismo el súper estulto depredador de la naturaleza, allana el camino de su autodestrucción. Y es que, como ya afirmaron Plauto -comediógrafo latino (254 A.C. -184 A.C.)- y Hobbes -filósofo inglés 1588-1679, autor de Leviatán-: El hombre es un lobo para el hombre.

Abocada a la que sería inusitada estupidez ilustrada en otras especies, la nuestra acomete el transvase de la despojada humanización, -estructurada, mediatizada y somatizada- en monstruosa animalización sin referencia alguna a figura retórica literaria. Y nos transporta a una realidad paralela; ciega, de irrefutable veracidad y precaria y mermada idiosincrasia que socava un lacónico futuro absento de sensibilidad. Vivimos en la edad del kali yuga; envilecida, corrupta y degradada.

Subanimalizados, somos presa fresca de mandatarios de la más ínfima y bajuna estirpe, ávidos de una enviciada y marketinizada ansia de lábil supremacía solo apta para pusilámines añojos, que dejan constancia -centuria tras centuria- de las más feroces y truculentas aberraciones; mientras los humanimales manifiestan genuina afección por sus semejantes y sus abyectos predadores.

Tempus fugit” -Geórgicas del poeta latino Virgilio (70 a.C. - 19 a.C.)-; y nosotros, con él.

lunes, 16 de abril de 2018

Tren a Varýkino


PASAJE |DE CHINITAS 
"Cuando se escribe en Belmonte Arte, la casa de Melanie Belmonte..."
Iván R. Ray
Escritor | Colaborador Belmonte Arte ©







Al cielo se va en tren, “…el pasillo de un tren/ de madrugada…” que cantaba el poeta aquel. En ellos el revisor es cómplice del maquinista porque hace años que la línea no funciona, fue suspendida por la gubernamentalidad y hoy es solo una cicatriz en el paisaje. Pero los viajeros se deben a sus trenes, los que trajeron el progreso que, tras dejarse admirar, volvieron a marcharse. El revisor, uniformado como cuando lo de Cuba, no se atreve a decirle a esos viajeros que el tren ya no lleva a ninguna parte, que ese trayecto ya no existe. Y el andén es a la hora en punto el embarcadero de la laguna Estigia, suben ordenados según la liturgia de unos siglos pasados que el maquinista contempla melancólico ante su destino. 

El revisor rompió la orden de la gubernamentalidad que anunciaba la supresión de la línea que unía aquel lugar con un rincón cualquiera del universo, no tuvo arrestos para decirle a sus vecinos que el tren ya no era más tren, ni valor para dejar de lucir su uniforme azul destino con banderín rojo bajo el brazo. Desde aquel día los viajeros se agolpan y esperan, pacientes y ordenados.

Una voz rancia anuncia por megafonía:

-Tren procedente de Varýkino con destino a Marsella…
Son las cinco de la tarde y llueve mucho aunque sea París. Tanto que la tinta de las cartas se corre bajo la lluvia.

Nunca hubo un viaje más largo que aquel a Marsella, primera parada. Allí bajaron algunos y nadie subió en su huida. Cuando partió se llevaron aquella línea de tren y en otras mil estaciones miles de viajeros aguardan pacientes sosteniendo maletas de cartón a que otro tren resople. El maquinista los observa y llora porque ya es demasiado mayor para saber lo que hace.

Luego vino todo lo demás, las botas y los desfiles, y la línea de tren que esperamos algunos con origen en Varýkino, a ese otro lado de los Urales donde habitan los recuerdos que vencieron a la muerte.

El revisor les hace subir, luego ordena los vagones por clases según las esperanzas con las que esperan llegar al final del trayecto, revisa el equipaje de sus ojos y comprueba los billetes que él mismo ha elaborado en alguna vieja imprenta. No se atreve a confesarles que ese tren les lleva al cielo, que ese trayecto en la tierra no existe, que los paisajes que verán por las ventanillas son sus recuerdos y que las personas a las que despedirán moviendo la mano son ellos mismos. Llueve, siempre llueve cuando la naturaleza, la propia vida, no sabe qué decir y disimula.

Los viajeros se sientan como lo hacen los dados al caer después de agitar el cubilete, siguiendo ese orden preciso que les asigna el azar. Todo está dispuesto y el revisor llora de nuevo. Aquel tren a Marsella es hoy el viaje de tantos que trataron de llegar a Verýkino, los pasajeros se miran y sonríen. Último aviso. No, no puede decirles que ese tren, ese viaje a sus anhelos no existe salvo en sus corazones abiertos. A un lado de la ventanilla están quienes los despiden, al otro los olivos y el Sena y las cumbres con su nieve.

Morir es ese momento en el que el tren se pone en marcha, ese instante, ese parpadeo de cuando tenemos la vista fija en un objeto y sentimos que se mueve, es un ángel que nos toca el hombro y el momento indescriptible de arrancar nuestro cuerpo pesado y pobre de las garras de las leyes de la gravedad. El tren muerto revive y esa cremallera que es la vía se abre ante nosotros ofreciéndonos cuanto escondía. 


domingo, 8 de abril de 2018

De origen, desconocido.

LA OPINIóN |NDISCRETA 
Melanie Belmonte

Melanie Belmonte | LA OPINIóN |NDISCRETA

1982; sábado estival. 3:30 de la madrugada. Tengo 7 años. Estoy en casa, en mi habitación, solo. Siento frío; cuerpo intranquilo, y mente alterada. Percepciones que no fallan. Se acerca el momento. Me asomo a la ventana, -quinto piso, edificio antiguo-, y no puedo apartar la vista del firmamento; de la fuerza y el poder del plenilunio. Da comienzo el baile. Ahí están. Han vuelto. Ojiplático, disfruto del avistamiento. Majestuosidad tecnológica y visual de la que, una noche más, hacen gala. Danzan en el aire retratando figuras antes nunca vislumbradas. Abrumado y transido, dictan que debo dejarlo plasmado. Lápiz y papel; empiezo a ilustrar. Pero mi cuerpo se estremece. Oigo ruidos. Baldosas con más de 25 años de antigüedad castañetean levemente al pisarlas. Imposible a estas horas; nadie desvelado. Y me estremezco, tiemblo. Los sentidos me transportan a quiméricos mundos en los que mi corazón se sobresalta y mi mente se horroriza. Oculto y agazapado bajo las sábanas, un sudor frío recorre mi cuerpo; entro en shock. Los siento muy cerca de mí. Hay más de uno...


Abro los ojos; estoy con ellos. Nos dirigimos a la falda de una montaña. Otro continente; sí, pero no soy capaz de discernir el punto exacto en el que nos encontramos. La zona en declive se abre ante mí; su garganta interna me devora hasta el mismo centro de la Tierra. Y ahí están. ¿Elfología? No lo sé. Exultantes entidades diminutas, telepáticas, voladoras, con sus propias leyes y sistema de vida, bien conocedoras de la humanidad, -sin reciprocidad conocida-, nos protegen, nos ayudan. Como invitado me agasajan, y me instruyen. Todo un mundo de insólita y desconocida sabiduría resplandece. No estamos solos; no. Y no solo ahí fuera. Por desgracia, a estas alturas, solo exiguos detalles soy capaz de ofrecer. El paso de los años ha borrado la huella de aquellos recuerdos en el consciente; quizá, la hipnosis sería de gran ayuda. De pronto, despierto. Estoy en casa; en mi cama. Y víctima de insólito sueño, zozobra y fascinación han concebido inusitada aleación. Siento leve picazón. En el lado izquierdo de mi abdomen observo una extraña cicatriz. Veinte años después, y tras biopsia realizada, sería catalogada de 'origen desconocido'.

Texto: M. Belmonte
#cienciaficción

sábado, 7 de abril de 2018

70 Binladens | Visita al rodaje


Siempre es un placer darse un salto por las vascongadas -paraíso del norte de España-, y disfrutar de unos días de ocio y relax -lo cual se agradece y mucho- cuando llevas años sin conocer el significado de la palabra 'vacaciones'. Si además, a esa visita añadimos la alegría que se siente ante el reencuentro de amigos, compañeros y conocidos, la felicidad es máxima. Bien es cierto que hubo, no obstante, algunos rezagados por el camino, y emplazados a un próximo encuentro estival.

En esta ocasión, y tras hablar con Koldo Serra -que se encuentra rodando su próximo blockbuster junto a medio equipo del Ministerio del Tiempo, así como actores de la talla de Emma Suárez, Hugo Silva, Nathalie Poza, Bárbara Goenaga y Daniel Pérez Prada -entre otros-, o del ganador del Goya a los mejores efectos especiales por Handia, David Heras (Verónica; El Ministerio del Tiempo o Errementari ...), me pasé por el rodaje de 70 Binladens en Plaza Haro, Santutxu (Bilbao). 

70 binladens | Visita al rodaje M. Belmonte Koldo Serra David Heras
Melanie Belmonte - Koldo Serra - David Heras

70 binladens | Visita al rodaje M. Belmonte Koldo Serra David Heras
Melanie Belmonte - Koldo Serra - David Heras

70 binladens | Visita al rodaje M. Belmonte Koldo Serra David Heras
Rodaje 70 Binladens - Daniel Pérez Prada


70 binladens | Visita al rodaje M. Belmonte Koldo Serra David Heras
Rodaje 70 Binladens - Daniel Pérez Prada
70 binladens | Visita al rodaje M. Belmonte Koldo Serra David Heras
Rodaje 70 Binladens



70 binladens | Visita al rodaje M. Belmonte Koldo Serra David Heras
Rodaje 70 Binladens

Y sí, no nos privamos de nada. Brilló el sol, brillaron las nubes y cómo no, brilló la lluvia -torrencial-, y no por su ausencia, precisamente. Pero sobre todo, brillaron Koldo Serra y David Heras; cuya grandeza no solo radica en su indiscutible profesionalidad, sino también, en la amabilidad y generosidad de la que, como siempre, hacen gala. Ni que decir tiene que disfruté de una tarde increíble con un equipo de rodaje excepcional.

Entrevista Koldo Serra | Parte I y Parte II

Texto y Fotos | Melanie Belmonte

lunes, 2 de abril de 2018

Cati González | Directora española que triunfa mundialmente con EKAJ



Fuerte, leal, tremendamente optimista y espontánea; derrocha energía a raudales. No se toma demasiado en serio; tampoco lo que los demás opinen de ella. Hace lo que le pide el corazón. Le mueve la pasión y la compasión. Aunque duela, prefiere la verdad. Impulsiva por naturaleza, le encanta discutir, -cree que así es como se aprende en la vida-. Siente que podría sobrevivir ante cualquier circunstancia adversa. De hecho, su vida no ha sido nada fácil. Dejó los estudios, tuvo una hija a los dieciséis años, y se casó con un americano excéntrico. Si pudiera dar un salto al futuro mejoraría su pasado; volvería a los años de juventud con el bagaje adquirido.


Cati González | EKAJ Exclusiva Belmonte Arte ©

Tienes que seguir el dictado de tu corazón. 
Y si lo que quieres es triunfar, y si sigues persistiendo, lo lograrás. 
Todos tenemos una historia que contar, y hay que lanzarse aunque de miedo”.

Cati González | Directora Productora Guionista


B.A| Cati, ¿Qué metas te has propuesto conseguir en la vida?
C.G| Profesionalmente, hacer películas que conmuevan. Personalmente, y tras más de treinta años viviendo en Nueva York, disfrutar junto a mi pareja de la tranquilidad que te aporta el campo o una playa solitaria en otoño...

Aunque cualquier cosa le hace reír, le ofenden las injusticias, el daño emocional a los niños, los grupos sociales que se vuelven militantes o la gente que juzga sin tener un conocimiento profundo de las circunstancias. Le enorgullece poder ayudar a los demás a través de su trabajo, de su obra; y hacer que la gente piense fuera del status quo. Está plenamente convencida de que arrepentirse en esta vida no sirve absolutamente de nada. Es feliz viendo contentos a sus hijos, a su madre, y ayudando a quien lo necesite.

B.A| Autodidacta, aprendió fotografía y triunfó en la profesión. Vivió con total naturalidad su paso hacia la dirección. Y ha triunfado con su primera película, EKAJ.
En dirección eres...
C.G| Invisible. Sé lo que quiero. Disfruto escribiendo el guion, y filmado. Me gusta un set pequeño, íntimo. Mis actores se convierten en mi familia. Les cocino, los cuido; y antes de que se den cuenta, ya los he filmado. La postproducción, promoción, y distribución es lo que peor llevo. Y en estos momento, me encuentro inmersa en la realización de un documental. Tengo varios proyectos a medias; veremos cual saco primero a la luz.

B.A| Háblame de EKAJ
C.G| Escribí un script algo inspirado en la película Midnight Cowboy. Posteriormente, conocí a Jake -el actor principal -, y en ese momento, decidí que la película sería rodada con gente no profesional -actores no reales-, y con vidas parecidas a las desarrolladas en el guion. Finalmente, le convencí para actuar.


Cati González | EKAJ Exclusiva Belmonte Arte ©


Cati González | EKAJ Exclusiva Belmonte Arte ©

Cati González | EKAJ Exclusiva Belmonte Arte ©


Cati González | EKAJ Exclusiva Belmonte Arte ©


Visionar EKAJ 
en 


EKAJ , en la que filmo a la gente del ghetto latino/africano y utilizo el spanglish -mezcla del inglés y el español- como fiel reflejo del español que se habla en Nueva York-, ha sido recibida mucho mejor de lo que me esperaba. La prensa, -desde USA, Reino Unido, Alemania, Italia, Grecia, España, India o República Dominicana-, así como los Festivales de Cine, se han portado maravillosamente. Una buena crítica siempre puede ayudarte en tu próxima producción. Han comparado EKAJ con trabajos de directores como Gus Van Sant, Larry Clark, Paul Morrisey, y Andy Warhol. Hemos recibido 26 nominaciones, y hemos ganado 23 galardones entre Estados Unidos y Europa. Fue muy gratificante para mí, ver cómo Jake -sin experiencia actoral previa-, ganó un premio como mejor actor; y por otra parte, me entusiasmé cuando llegamos al número uno en el ranking de E-CARTELERA en España.  


Cati González | EKAJ Crítica Belmonte Arte ©

EKAJ es la primera película rodada con gente que entiende las experiencias que viven los personajes por haber experimentado situaciones similares en sus vidas, no siendo actores reales. He podido observar como en los últimos días, durante la promoción de The 15:17 To Paris de Clint Eastwood, se anunciaba como la primera película hecha sin actores, no obstante, EKAJ fue la pionera.

B.A| Si tuvieses que recomendar alguna película...
C.G| Hay muchas. Pero Fanny and Alexander, de Ingmar Bergman se me quedó clavada en la mente. Me gusta la dirección, el guion; y visualmente es surrealista. Otra de mis favoritas es A woman under the influence, de John Casavates, y con Gena Rowlands -mi actriz favorita; hay pocas como ella-. Dog day Afternoon, de Sidney Lumet, con una actuación soberbia de Al Pacino, es totalmente original en el script. Mi thriller favorito es Blow out, de Brian de Palma, obra maestra, con una todavía mejor actuación de John Travolta. Y por supuesto, todo el cine español de los 70s de Jose Antonio de la Loma, como Perros Callejeros.

B.A| ¿Qué opinión te merece el papel del director/a de cine en la realidad social española?
C.G| Cuando has estado fuera de España casi toda tu vida, y ves el talento desde lejos, te das cuenta de que hay muy buenos directores en este país; sin embargo, no siento que tengan un alto concepto de sí mismos. Creo que está en el ADN desde los años de Franco. Piensan que los franceses, ingleses o los americanos son mejores. Y no es así. Porque en realidad, los españoles somos más interesantes, más creativos, y más divertidos que medio mundo. Los thrillers son de excelente calidad, y nuestra comedia es superior a toda la europea, y muy apreciada en los Estados Unidos donde casi el 30% de la población es de habla hispana. El mercado del cine hispanoamericano está creciendo a una velocidad vertiginosa; “the spanish are coming to a theatre near you”.

B.A| Actualmente se puede disfrutar de EKAJ en la plataforma FILMIN
C.G| Así es. Mi socio Mike, quien se cuida de todos estos temas, contactó con Jaume Ripoll de FILMIN y enseguida se interesó por la película. Estamos muy contentos de tener EKAJ en esta plataforma ya que todos los cineastas españoles nos han hablado muy bien de ella.


Visionar EKAJ 
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Fotos cortesía | Cati González
Entrevista Firmada | Melanie Belmonte